Afortunadamente el día 20 de agosto del corriente año, la señora presidente de los argentinos dio un paso importante en la búsqueda de la justicia social, atendiendo a su inherente compromiso con los mas pobres y necesitados. Ella logro algo que era una demanda postergada por los anteriores jefes de estado de la democracia, algo que era inmoral y que cada argentino sentía vergüenza por ello. A partir de este domingo cada argentina y argentino podrá ver “gratuitamente” algo tan imprescindible y necesario para la dignidad de todos los compatriotas los partidos de la primera división de balompié organizados por la Asociación del Futbol Argentino. Es algo que nos conmueve y da esperanzas de un futuro mejor para todos.
Pero lo más importante de la medida es todos los efectos que tiene. Esta intromisión del Estado incrementando considerablemente los ingresos de los Clubes de Primera división cuyos dirigentes han podido y sabido administrar dichas entidades privadas, pudiendo afrontar los magros salarios a los Jugadores y técnicos de sus divisiones. Premio a su esfuerzo la medida del estado es un incentivo para que estas instituciones, representantes, intermediarios, padres de futbolistas, etc. sigan volcando su espíritu de deportivismo y ética que tanto nos enorgullece. Y también, por qué no, es un reconocimiento al excelente trabajo que realiza la AFA, ejemplo de organización democrática, regulando la actividad, bregando por la igualdad de oportunidades de los clubes en búsqueda de que el deporte sea lo más Federal que se pueda. Porque, como todo saben, el futbol es de todos los argentinos.
Esta medida, a su vez, hace que el contribuyente tenga una razón más para sonreír. Porque ahora el está tranquilo de que los impuestos que paga para contribuir con el modelo productivo nacional y popular tienen un destino con claro efecto distributivo. Tiene la conciencia tranquila de saber que el Estado opta por este tipo de gasto en lugar de cosas tan superfluas como seguros de desempleo, subsidios a la niñez, la construcción de viviendas, etc. Porque el futbol no distingue de clases sociales, a todos los argentinos les gusta el futbol. Y aunque sabe de que técnicamente no es gratis, seguramente va a considerar que si el estado paga aproximadamente 20000 pesos el minuto de transmisión de cada partido que se emita, es un precio bajo si consideramos todas las ventajas que la medida acarrea. Además sabe que con la hábil, eficiente y honesta forma que caracteriza la administración de este gobierno, el dinero que se gaste seguramente va ser recuperado con el manejo de la pauta publicitaria. Lo que sin dudar va a ser una mejora significativa con respecto al régimen anterior monopólico y privado de intereses oscuros.
Además, sorprende como el estado argentino conoce perfectamente las preferencias de su pueblo. Y si es obvio, a todos los argentinos les gusta al futbol. ¿Para qué preguntar o dejar elegir qué actividad prefiere ver o realizar cada ciudadano si el estado lo sabe de antemano y puede decidir por nosotros? Ojala el ejecutivo nacional siga realizando medidas que hagan que todos los argentinos y argentinas tengamos acceso a los bienes que el estado considere que necesitamos.
Más aún, esta medida es perfecta para poder nivelar o equiparar de alguna manera el magro apoyo previo que tenía el futbol de parte del Estado nacional y popular en contraposición a las cuantiosas ayudas a todos los deportistas amateur del país, que poseen centros de alto rendimiento acorde a estándares internacionales y con becas que a veces rozan la vergüenzas de lo abultadas que son. Seguramente ellos, los deportistas amateur, y no los jugadores de futbol, aparecerán en el prometido registro de personas ricas de nuestro país que ha prometido la presidente. Porque cada argentino tiene derecho a saber quienes viven a costa de su trabajo, quienes hacen usufructo de la riqueza nacional, quienes son los pícaros que hacen enormes negociados y quiénes no.
Seamos Realistas, pidamos un gol de chilena de Bottinelli
jueves, 20 de agosto de 2009
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