jueves, 20 de agosto de 2009

El Futbol en todas las mesas de los Argentinos

Afortunadamente el día 20 de agosto del corriente año, la señora presidente de los argentinos dio un paso importante en la búsqueda de la justicia social, atendiendo a su inherente compromiso con los mas pobres y necesitados. Ella logro algo que era una demanda postergada por los anteriores jefes de estado de la democracia, algo que era inmoral y que cada argentino sentía vergüenza por ello. A partir de este domingo cada argentina y argentino podrá ver “gratuitamente” algo tan imprescindible y necesario para la dignidad de todos los compatriotas los partidos de la primera división de balompié organizados por la Asociación del Futbol Argentino. Es algo que nos conmueve y da esperanzas de un futuro mejor para todos.

Pero lo más importante de la medida es todos los efectos que tiene. Esta intromisión del Estado incrementando considerablemente los ingresos de los Clubes de Primera división cuyos dirigentes han podido y sabido administrar dichas entidades privadas, pudiendo afrontar los magros salarios a los Jugadores y técnicos de sus divisiones. Premio a su esfuerzo la medida del estado es un incentivo para que estas instituciones, representantes, intermediarios, padres de futbolistas, etc. sigan volcando su espíritu de deportivismo y ética que tanto nos enorgullece. Y también, por qué no, es un reconocimiento al excelente trabajo que realiza la AFA, ejemplo de organización democrática, regulando la actividad, bregando por la igualdad de oportunidades de los clubes en búsqueda de que el deporte sea lo más Federal que se pueda. Porque, como todo saben, el futbol es de todos los argentinos.

Esta medida, a su vez, hace que el contribuyente tenga una razón más para sonreír. Porque ahora el está tranquilo de que los impuestos que paga para contribuir con el modelo productivo nacional y popular tienen un destino con claro efecto distributivo. Tiene la conciencia tranquila de saber que el Estado opta por este tipo de gasto en lugar de cosas tan superfluas como seguros de desempleo, subsidios a la niñez, la construcción de viviendas, etc. Porque el futbol no distingue de clases sociales, a todos los argentinos les gusta el futbol. Y aunque sabe de que técnicamente no es gratis, seguramente va a considerar que si el estado paga aproximadamente 20000 pesos el minuto de transmisión de cada partido que se emita, es un precio bajo si consideramos todas las ventajas que la medida acarrea. Además sabe que con la hábil, eficiente y honesta forma que caracteriza la administración de este gobierno, el dinero que se gaste seguramente va ser recuperado con el manejo de la pauta publicitaria. Lo que sin dudar va a ser una mejora significativa con respecto al régimen anterior monopólico y privado de intereses oscuros.

Además, sorprende como el estado argentino conoce perfectamente las preferencias de su pueblo. Y si es obvio, a todos los argentinos les gusta al futbol. ¿Para qué preguntar o dejar elegir qué actividad prefiere ver o realizar cada ciudadano si el estado lo sabe de antemano y puede decidir por nosotros? Ojala el ejecutivo nacional siga realizando medidas que hagan que todos los argentinos y argentinas tengamos acceso a los bienes que el estado considere que necesitamos.

Más aún, esta medida es perfecta para poder nivelar o equiparar de alguna manera el magro apoyo previo que tenía el futbol de parte del Estado nacional y popular en contraposición a las cuantiosas ayudas a todos los deportistas amateur del país, que poseen centros de alto rendimiento acorde a estándares internacionales y con becas que a veces rozan la vergüenzas de lo abultadas que son. Seguramente ellos, los deportistas amateur, y no los jugadores de futbol, aparecerán en el prometido registro de personas ricas de nuestro país que ha prometido la presidente. Porque cada argentino tiene derecho a saber quienes viven a costa de su trabajo, quienes hacen usufructo de la riqueza nacional, quienes son los pícaros que hacen enormes negociados y quiénes no.

Seamos Realistas, pidamos un gol de chilena de Bottinelli

miércoles, 28 de enero de 2009

Crisis Financiera Internacional: ¿Y la política monetaria?

(articulo del año pasado, pero lo posteo ahora, saludos, )

En Las últimas semanas hemos sido informados por lo que muchos juzgan como “la nueva gran depresión económica” motivada principalmente por las deudas hipotecarias “subprime” o de baja calidad que muchos bancos de inversión compraron, empaquetaron y luego colocaron en sus fondos de inversión. Pero veamos como comenzó todo.
Alrededor del año 2002, en la economía norteamericana la tasa de interés era baja. Este hecho motivo una expansión en el crédito en diversas áreas, pero sobre todo en el mercado inmobiliario. Muchos residentes norteamericanos pudieron acceder a préstamos hipotecarios baratos, con hipotecas “prime”, es decir, las hipotecas que se dan a los deudores de alta solvencia. También muchos residentes menos solventes pudieron adquirir hipotecas “subprime”, destinadas a personas con menores ingresos, y que conllevan a un mayor riesgo de incobrabilidad. Estas últimas, que otrora eran una porción baja del total de hipotecas, crecieron a un ritmo rápido. La masiva emisión de hipotecas motivó la suba del precio de las casas, y por ende las garantías de las hipotecas, por lo que los bancos ofrecieron aun más crédito a los ciudadanos americanos. Dado que las tasas de interés seguían estando bajas, y que la economía marchaba muy bien, los residentes siguieron adquiriendo cada vez más deuda.
Todo iba sobre rieles, la economía crecía, muchos habitantes de Estados Unidos podían cumplir con el “sueño americano” de tener su casa, etc. Hasta que un día las tasas de interés subieron y los felices ciudadanos americanos que habían accedido al crédito barato empezaron a no poder pagar sus hipotecas por las subas en las tasas de interés y los bancos dueños de estas comenzaron a tener severos problemas de liquidez. Al hacerse público este fenómeno las personas que tenían activos en estos bancos comenzaron a retirarlo masivamente, lo que agudizó aun mas su problema de liquidez, los precios de las acciones de estos bancos bajaron en picada y generaron caos en Wall Street y en todo el mundo.
Esta breve explicación es conocida por la mayoría, y uno rápidamente puede concluir que los inescrupulosos banqueros de Wall Street especularon con sofisticados activos y derivados financieros, obtuvieron grandes ganancias y fruto de su falta de visión, de mala diversificación de riesgo, motivaron un caos financiero y perjudicaron a muchísimos deudores hipotecarios, en su mayoría de clase media norteamericana.
Ahora, mi pregunta es, ¿Por que lo hicieron? ¿Porque condujeron a sus bancos a una posible quiebra y a una crisis financiera aguda? ¿O porque los residentes americanos de endeudaron a un nivel que más adelante, les iba a ser imposible pagar en el futuro?
Sin duda hay varios factores a tener en cuenta, pero hay un elemento que es central en el análisis. La tasa de interés. Y está, por lo menos en Estados Unidos, es la variable de política monetaria central. En el 2002, el FED bajo su tasa de interés de referencia a menos del 2.5% y la mantuvo baja hasta fines del 2004(vale decir que esta tasa se correlaciona casi perfectamente con la tasa de interés de los préstamos hipotecarios). En este periodo fue el de mayor expansión de las hipotecas “basura”. A partir del año 2005, dicha tasa creció año tras año hasta mediados del año 2007, año donde producto en la suba de tasa de interés se empezó a detectar incobrabilidad en estas deudas inmobiliarias.


Estos bruscos cambios en la tasa de interés realizados por la autoridad monetaria, que a priori pueden tener objetivos muy loables como disminuir el desempleo, pueden (de hecho tuvieron) a posteriori consecuencias muy graves en algunos sectores de la economía, sobre todo el financiero. Créditos hipotecarios con bajas tasas de interés fueron una oportunidad que nunca se había presentado antes para muchos americanos de clase media que siempre desearon su casa propia. Es por ello que la gente opto por endeudarse como lo hizo.
Es verdad que los bancos se equivocaron en comprar muchas de estas hipotecas de baja calidad, haber especulado mucho y no haber diversificado bien el riesgo. Pero también es verdad que si la autoridad monetaria no hubiese bajado la tasa de interés del 6% al 2% anual en un año (2001) de golpe, y en el período 2004-2006 subido del 1% al 5%, el furor por las hipotecas al principio y luego la alta incobrabilidad hubiesen sido menor.
La crisis financiera ha dejado muchos temas para replantearse en la economía moderna. Uno de ellos es reflexionar como cambios bruscos en política monetaria, como ser una política muy expansiva y luego una muy contractiva en un lapso menor a 5-6 años puede no solo modificar las variables macroeconómicas desempleo o inflación, sino también dar todas las condiciones para entrar en “la peor crisis financiera desde la gran depresión”.

viernes, 23 de enero de 2009

¿Sistema de capitalización o Sistema de Reparto? ¿Qué estamos discutiendo?

Es de público conocimiento el debate que se está dando el congreso sobre un proyecto de ley del poder ejecutivo nacional sobre el sistema previsional. En pocas palabras, dicho proyecto tiene como objetivo eliminar el sistema de capitalización y que de ahora en mas, todos los jubilados y pensionados estén en el sistema público. Ello implicaría pasar todos los fondos administrados por las AFJP al ANSES, más todos los aportes que por mes muchos ciudadanos hacen a estas instituciones privadas. El ANSES, de ahora en más, será el único encargado de pagar jubilaciones y administrar los fondos previsionales.

Sobre este tema políticos, economistas, especialistas en el sistema previsional, etc. han analizado y reflexionado sobre el proyecto. Hay preguntas que se pueden hacer para tratar de entender un poco más la situación.
¿Cuál es el mejor sistema previsional? El sistema previsional no solo es un problema para Argentina, sino para el Mundo entero. El aumento en la esperanza de vida de las personas en el último siglo hace que sea necesario que se precise más dinero para poder pagarle al jubilado una jubilación justa. En pocas palabras, para sueldos relativamente bajos el sistema de capitalización es ineficiente, ya que en el periodo activo la persona no puede reunir el capital suficiente para tener una jubilación que le alcance para poder vivir. Para sueldos medios o altos, el sistema privado funciona puesto que los trabajadores tienen aportes mayores, lo que mediante la capitalización pueden obtener un fondo considerable para su retiro, y poder obtener una buena jubilación dado su salario. Estas personas se ven perjudicadas en el sistema de reparto argentino, porque no se les respeta o reconoce sus mayores aportes. Es decir, cada vez que el estado comunica que hay aumento en las jubilaciones, casi siempre dicho aumento eso solo para la jubilación mínima, y no todas en conjunto. Lo que lleva a que un jubilado que trabajo 30 años con salarios medios este cobrando casi lo mismo que uno que trabajo con salarios bajos. Creo que el mundo (y la argentina) debería encaminarse a un sistema mixto donde el trabajador pueda elegir donde realizar sus aportes.

¿Por qué el Gobierno envió este proyecto al congreso? Este es uno de los puntos delicados. Diputados oficialistas aseguran que el sistema de capitalización no asegura a los asalariados jubilaciones justas a la mayoría de los trabajadores, y que las administradoras han cobrado grandes comisiones sobre los aportes de los trabajadores, obteniendo así un negocio donde tenían rentabilidad asegurada. Cabe destacar que si bien muchos aportantes no han podido o podrán conformar un fondo para una jubilación razonable por el sistema en sí, el hecho de que las AFJP hayan cobrado altos costos de comisión es un problema de regulación del sistema previsional, cuyo encargado principal es el mismo congreso que vota está ley, y no del sistema en sí. Por su parte, la oposición al proyecto, argumenta que el único objetivo de la ley propuesta es hacerse de recursos fiscales para afrontar entre otras cosas, las amortizaciones de la deuda externa, gasto público para obras entre otros, y no para crear un fondo autárquico manejado por ANSES para proteger a los trabajadores y jubilados argentinos. Si se analiza con una perspectiva histórica, uno se da cuenta que en la historia del sistema de seguridad social argentino, el estado argentino ha tenido una tradición de hacerse con el dinero de los jubilados para financiar lo que la oposición argumenta, tanto en el sistema de reparto como en el de capitalización (desde q se implemento el sistema, los gobiernos han colocado bonos en los fondos de las AFJP, llegando las carteras de las mismas a tener hasta un 80% de bonos nacionales).


¿Está bien que por una Ley se pasen millones de aportantes del sistema privado al público? Definitivamente no. Por varias razones.

Primero, porque las políticas de seguridad social no pueden cambiar una vez cada uno o catorce años. El congreso en el año 1994 forzó a los trabajadores a un sistema de capitalización (cuando se instauro el sistema de capitalización, el trabajador tampoco pudo elegir entre reparto o capitalización). Hace menos de un año el estado que le dio la posibilidad de libremente elegir en que sistema quedarse, no puede hacer caso omiso a millones de trabajadores q optaron por sistema de capitalización y pasarlos a reparto. La seguridad social es una cuestión de estado muy importante y se deben fijar reglas claras a largo plazo, no cambiando a las personas de un sistema a otro, dándole la oportunidad de elegir, y luego volverlos a cambiar, no es serio. Uno no puede prometer al trabajador términos y condiciones que pasados sus años de aporte pueden cambiar varias veces, perjudicándolo la mayoría de estas. Además de los costos que conllevan estos traspasos, que no son menores. El gobierno ha prometido que los empleados de las AFJP van a pasar a trabajar al estado, con lo cual suman un costo más al Fisco.

Segundo, porque es un atentado contra la propiedad privada de las personas. Y es muy grave. Porque el gobierno puede reformar el sistema previsional, pero no puede confiscar los aportes que individualmente cada trabajador ha podido acumular a través de los años. No se le puede decir durante 14 años que sus aportes son suyos, y que en base a ellos tendrá su jubilación, y luego quitárselos. Un estado que no respeta la propiedad privada de las personas con los aportes jubilatorios, podría en el futuro tampoco respetarla confiscando depósitos bancarios (como ya paso también hace unos años en nuestro país), violando las reglas de juego mínimas para un país que quiere ser serio y tiene como objetivo el crecimiento económico.

Tercero, porque toda oportunidad que el estado trata “de proteger los intereses de los trabajadores” subestima la capacidad de las personas de elegir qué le parece que es mejor para su futuro y puede perjudicarlos más que beneficiarlos. La gente no necesita que un Estado benevolente proteja de administradoras inescrupulosas, y me administré los fondos sin su consentimiento, cuando la gente prefiere elegir la administradora, y asumir los riesgos de que el dinero este ahí y no en manos del estado.

Cuarto, porque muchos de los trabajadores que no quieren entrar en el sistema de reparto, de alguna manera se los “castiga” por trabajar en blanco, y motiva a muchos trabajadores a trabajar en negro, o cobrar una parte de su sueldo en negro. El razonamiento es el siguiente, para que la gente va a querer cobrar todo su sueldo en blanco, realizando grandes aportes al ANSES, si no quiere que esos fondos los maneje el estado y si cuando se retire su jubilación no va a tener un 82% de movilidad, ( entre otras cosas, su jubilación estará en función del resultado fiscal del gobierno, si la recaudación baja, también lo hará el monto percibido) y si existen aumentos a los jubilados en su mayoría serán para la jubilación mínima. Para ello, la gente puede pedir cobrar el sueldo mínimo con los menores aportes posibles, y pedir cobrar la mayoría del sueldo en negro. Con ello uno puede por ejemplo hacerse de un seguro de vida con capitalización, que al contratarlo, se asegura en caso de invalidez, y cuando se retira cobra su fondo que puede colocar y obtener una renta, más la jubilación mínima que obtenga del estado.

En resumen, se puede discutir qué sistema previsional es mejor, es bueno que se haga en un país democrático como el nuestro. Un sistema mixto donde los aportantes elijan en que sistema estar me parece lo más conveniente, principalmente porque respeta la libertad de las personas de elegir quien debe administrar parte de su sueldo. En caso de aprobar la ley, uno no sabe a ciencia cierta si el estado va a mantener los recursos de los jubilados en el ANSES, o si los utilizará para otros fines, solo el tiempo lo dirá. Lo que no se puede hacer es cambiar el sistema previsional o sus condiciones una cada uno o catorce años, ni mucho menos dejar de respetar la propiedad privada de las personas como se intenta hacer.